



Papá llegó a Parras en 1940 (aprox.), como Recaudador de Rentas del
Gobierno Estatal y ahí conoció a María Elena de una manera anecdótica... Resulta que un amigo lo invitó a acompañarlo para ir a recoger a Mamá a su trabajo, la cual, al salir, venía
acompañada de una amiga; al momento de las presentaciones y empezar a caminar, las parejas quedaron invertidas a como se suponía que debiera ser... y así Arturo y María Elena empezaron a
charlar. Se siguieron viendo, surgió el amor y después de un noviazgo como todos, con sus disgustos y reencuentros, deciden casarse. En esa ciudad procrearon a sus primeros seis hijos;
el menor de ellos, José de Jesús (12/10/1953), murió a los pocos meses de nacido (31/12/1953).
Por una excelente propuesta de trabajo que le hicieron a Papá se trasladaron a Saltillo en 1956. Ahí vivieron hasta 1959, cuando se fueron a vivir a León. En esta ciudad tuvieron a su última hija, Teté y vieron crecer y desarrollarse a sus hijos hasta que en 1995 falleció D. Arturo, no sin antes tener la dicha de conocer a algunos de sus nietos y un bisnieto, viendo florecer la semilla familiar que había sembrado en compañía de su esposa.